lunes, 21 de noviembre de 2022

¡FELIZ NAVIDAD, TÍO BENIGNO!


Foto de Benigno Fernández


 ¡¡Feliz navidad tío Benigno!!

Tío Benigno quizá se apresuró demasiado al vestirse, recoger e irse volando a la fiesta de navidad que el selecto circulo de sus conciudadanos celebraban en New York. Ya la rauda envestida hacia el metro era una práctica dominada y aprendida por cuatro décadas al igual que no le sorprendía tener que ir de pie, agarrado del tubo en este día de tanto movimiento. Lo que no le cuadro era el movimiento mitad muesca mitad sonrisa burlona del pasajero que tenía a las diez.

La segunda parada le valió el chance de acomodar el pensamiento y el pudín de navidad que él había llevado y que el solo podía preparar para su propio orgullo y mejor propaganda que le había valido, con toda certeza: fiesta navideña, pudin de navidad y Benigno Fernández como el trinomio perfecto en los últimos 18 años, y ya vitalicia aportación. 

Esa metasatisfaccion se le colapso al encontrar de nuevo la burlona mirada del intruso de su felicidad, compensando en su memoria que el mismo no se atrevería en recalcar tan descaradamente a nadie tan bochornoso chequeo ahora convertido en scanner.

-¡coño y que será lo que me mira ese maldito negro!? 

El viacrucis megalopolitano acabo, sus pasos apresurados no le sofocaban frente al alivio de haber salido del telescopio burlón, pensó mientras se daba cuenta que el frio tampoco le afectaba tanto con el decaliente de.

-¡Ese desgraciao!

-Menos mal que ya estoy llegando.

-Merry Chrismas Benny!, Ooh!!…

-So what George!?

Y frente al espejo, rajo en carcajada componiéndose su desarreglado peluquín.

20 DE NOVIEMBRE

 


Foto familia Apólito Tolentino


El trasnoche de las 2:00 am me empujo a las 3:30 pm del 20 de noviembre a la experiencia religiosa de una siesta dominical goteando pensamientos alrededor de la devuelta llamada de mi sobrina Vanessa, pero no podía hacer más que dejarme guiar del sueño mientras goteaban la incipiente arrulladoras y encantadoras…ahí estaban paridas de su madre lluvia; la combinación perfecta para ir de pesca onírica en los brazos Morfeo en una cita que en los últimos días y desde el gran diluvio del día 4, como el maná se hacía presente a diario.


¿Qué mejor que una lluvia o hasta una lloviznita para este cuerpo ñoño acreditado y con carnet disfrutara de una siesta en domingo?


Y ¡!!fua!!!, Ahí está!!!


O mejor dicho, no está. Se fue la luz. Eso mismo el servicio eléctrico se sintió celoso de la lluvia, la envidia le carcomió su sentido existencial, emulando a los malos funcionarios públicos que en vez de cumplir con el privilegio que le dan el favor de sus atribuciones le roban la paz publica y roban hasta lo indecible. Lo que le quiero decir que en medio de esta tarde recordaba a Vanessa.


Su primer compromiso conmigo fue a la edad de un año, nueve meses y diez días, tranquilos, que teníamos el aval de sus padres. Estaba comprometida a llegar y llevar los anillos en nuestras bodas. Y mi novia Carmen Luisa y yo, mas que comprometidos nos retamos a llegar temprano a la Iglesia.


No puedo dejar de mencionar lo entusiasmado que estaba en montar las pintura y carteles a especie de tarjeta gigante de invitación de bodas que mis compañeros del Taller 79 me habían hecho, me habían tomado mucho tiempo colocarlas en casa de tía Fe, donde seria la recepción nupcial, pero esto no evito que al ser llevado a mi casa, gracias a Carlos a las 7:15 pm, me dispusiera a bañarme, aféitame la barba de moda y ponerme el smoking en tiempo récord; claro que Papá y Mamá  estaban listos y esperándome, el punto es que; ahí vamos, Ortega y Gasset para abajo en el cepillo (VW) y Papá manejando.


Doblando por la Fantino Falco, que pensaba entre llegar a tiempo y que pudiera llamarse Paseo de los Doctores por eso de que en la acera de la derecha y en línea habían adquirido sus casas las familias de los doctores Ángel Chan Aquino, Armando González Tamayo, Antonio Raposo, Luis Cuello Mainardi, Agustín Rojas Cerda; cuando vi la station wagon de Don Rafael doblar a la izquierda llevando a la novia, mire el reloj a las 7:55 pm y pensé que solo nos había ganado el padre Amancio Escapa.


Llegado casi todos los miembros del cortejo nupcial ¿adivinen quien faltaba?


Me cuenta Justina, secretaria de la oficina de arquitecto en que trabajaba que cuando llego con Víctor su esposo a la iglesia se confundió al ver la apariencia que de espalda y tan lozana había dejado mi desaparecida barba que ya se iban y al escuchar: “Joaquin Enrique acepta…” se devolvieron y se sentaron.


El amoroso cuidado del pastor Pedro Piñeiro, revestido de humildad y comprensión ante la elección de sus dos nuevas ovejitas de celebrar sus bodas en la iglesia católica San Judas Tadeo en vez de la iglesia evangélica Buenas Nuevas, graficaban el embrión de nuestra nueva fe cristiana y recalcaban la vocación de nuestro nuevo líder sentado en la última fila y lo más cerca de la puerta de este templo.


Anotar las implicaciones de esta decisión serian mas larga que la explicación de porque Vanessa llego tarde, ni tampoco tengo ganas. Y mejor es que por ahora y siempre solo les echemos la culpa a sus progenitores; que la formación militar de Capitán de Navío del padre y la anegada vocación multípara de la madre no les fueron suficiente para ser puntuales. 


Retomando, el paseo de retorno a la salida de la pareja que ya había cambiado su estado civil, todo eran expresiones de alegría y satisfacción; las emociones del esposo se colmaron al recibir las felicitaciones de su madrina y tía Elsa y sus lágrimas de regocijo y como en consuelo se contuvieron al aceptar ser amablemente conducidos a la recepción por un matrimonio, abochornados quizás, no por el viento muy caliente que sopla en verano; comprometidos talvez, en superar un fallo reciente, digo que felizmente nos llevaron en un flamante vehículo de placa oficial que empezaba con M. de G.

Muro de las confabulaciones





                                            Asamblea de un coro bullicioso de gorriones

Alberto Cortez



Nuestras laboriosas neuronas como bordadoras de luz traían a plenitud embriones

de aspiraciones.

-creo seré pelotero.

-Y yo seré arquitecto.

-Yo me voy pa Nuebayol.

-¡Y que vaina con ustedes, haciendo planes pendejos, pero eh que ninguno ve lo que

hace este maldito gobierno?

-Madeline está desarrollando y buena que se está poniendo; mejor vete tu con tu

vaina, que yo no soy pacoredo.

Recordemos la zanja abierta para el acueducto de 42” y la batalla del caliche con

piedras sedimentarias que Peñita y su cuasi hermano Guillermo Peña Frómeta; era

noche de pleito, lágrimas de rechazo intrafamiliar, enojo impulsador de pedradas

fallidas en la diana de la perturbada vecindad.

O recordar al borracho Casilla con su orgulloso cuento que en tiempos de Trujillo lo

mando de puesto a sitio que retoza en mi memoria, allá dejo a dos mujeres

preñadas. Sin dudas un orgulloso pollito de Trujillo.

O que con la provocadora exclamación de Bonilla el loco, capaz de conmover en

“estupor y celos” a cualquier fémina, de sonrisa cómplice a cualquier hombre;

tomando ambos casos en su contexto y con el debido respeto, su piropo-

declaración:

¡La virgen de la Altagracia era una hembraaa!


Lo triste de Vidal con su título real de Colon con leva, que además de feo era

maricón y no le llegaba a compensar haber sido la supuesta niñera de la niña

Cucha.

Son las cinco de la tarde y el panadero Echavarría de la Panadería La Altagracia de

Don Paco, si, la de la Montecristi casi esquina Gerónimo de Peña viene con su pito

y los golpes sobre la caja abovedada de hojalata azul claro y sobre tres patas aro 29,

caballo de batalla que él llama triciclo.

Los huacales de refrescos que el moreno del camión de Coca-Cola le vendía a Doña

Julia a $3.85, no recuerdo si con o sin botellas.

Si llega la noche dejaremos el murito para jugar a la Mangulina, a La Latica o al

Topao mostrando habilidades a las muchachas que como en ritual se sentarán a

vernos sin mirarnos y mirarnos sin admirarnos, solo para callar sus conclusiones

que 50 o 60 años se volverán inocuas confesiones vario pintas:

-Pero tus eras el más buenmozo.

- ¿Pero porque Luisito nunca me dijo nada?

Dirá Maite.

Solo mostrar estas dos versiones para que el esplendor de estas cristalinas palabras

nos convenza de la hermosura de lo que pudo ser y no fue, nos trae una inefable

sonriente satisfacción obvia.

O astutamente las muchachas mostrarían su madurez emocional con respaldo

cognitivo conductual con esos paseítos en pareja, que aproximo era la pasarela en

que nos modelaban desde la casa de Doña Hilda Salado Vda. Gómez, casa numero

8 a, más o menos la casa de Doña Esperanza del Castillo, casa 24.

Al final de estas sutilezas que unos hipócritas tildaran de cursiles y otros

intelectualoides serios de hallazgos arqueológicos; lo más importante es saber

quiénes después de haber sudado tanto, sabiendo que el muro de las

confabulaciones estará ahí mañana, quienes se irán sin bañar a la cama.